el amor de un hilo llamado raiz

Se define RAIZ como  “El primer órgano embrionario que se desarrolla durante la germinación de la semilla” y desde ese punto es fácil partir y entender porque es tan importante para el ser humano reconocer su RAIZ.

33 años y unos días atrás en un pueblo a hora y media de Bogotá una mujer de 21 años corría calle arriba con unos de esos dolores tan inexplicables que con el tiempo no pueden ni recordarse pero  que se ven luego con felicidad y emoción, esos dolores que solo las mujeres pueden soportar una y otra vez para dar el mayor regalo al mundo (otra vida). Era de mañana y aun sin saber si su retoño era ”él o ella” a esa joven mujer le brotaban lágrimas de los ojos y amor del corazón al escuchar un llanto ensordecedor dentro de una habitación blanca acompañada de algunas enfermeras y un doctor que sujetaba con su mano 3400gr de ser vivo que seguramente lo miraba con rabia ya que segundos antes le había dado en sus nalgas la primer palmada que lo despertó y le dijo “Hey welcome to the world”, a 73 kilómetros de distancia un hombre joven de 26 años se enteraba que su 2do hijo había llegado al mundo y se apresuraba a viajar para poder conocer el fruto de una relación que se ha  forjado durante años a base de amor y desde luego para poder llegar y  desatar un pequeño pañal de tela y poder decir a grito herido “ITABOY” tal como lo hizo Denver al ver a Cincinnati … y fue así como un  7 de julio de 1987 nací yo, y claro como lector te estarás preguntando ¿y esto que tiene que ver? Y pues en realidad mucho porque fue en ese justo momento donde mi raíz germino, es ese lugar el que me vio nacer y es ese mismo sitio al que hoy después de 33 años regreso a formar mi hogar.

Tome la decisión de volver por una necesidad de conocer el tiempo antes de mí, por entender los antepasados, la historia, el entorno y por la necesidad latente de sentirme en lo que es mío, por conectar de mejor manera con lo que siempre he tratado de rescatar estando lejos y porque entendí que tenía que ir a la fuente para poder hablar con realidades y hacer tangible lo que pasa por mi mente. El poder ahora tener mi familia y ver crecer a mi hijo en el lugar que quizás yo debí crecer pero que por cosas de la vida nunca pudo ser es mágico, todo esto con la posibilidad de evolucionar como persona, de aportar y de cultivar una esencia única y real.

Hoy estoy sentado justo en frente de la ventana donde celebre mis 3 años de vida, claro no con un ponqué cubierto de baticrema frente a mí, no con la sonrisa de mis abuelos maternos de fondo mientras mi madre con  una cámara rectangular de color gris me iluminaba los ojos a la cuenta de tres, ahora estoy aquí con mi laptop en las piernas escribiendo sobre la nueva conexión que siento con el lugar que habito, ahora con mi hijo en el cuarto de arriba tocando piano, y mi novia leyendo en el jardín las historias de Murakami, ahora estoy aquí  con la incertidumbre de un mundo cambiante segundo a segundo, sin embargo cada vez entendiendo y agradeciendo más lo que tengo y echando de menos eso que supuestamente me hace falta.

Finalmente el origen y la raíz es un espejo de colores, una gama infinita que muestra las tonalidades de nuestro ser, de  lo que fuimos en vidas pasadas, de lo que somos ahora y de lo que podemos ser aceptando nuestra historia y todo lo que a ella se antepone, volver al origen no es retroceder como dice Macaco, quizás por el contrario es ganar un poco más, y entender que las raíces que nos atan al campo, a la naturaleza, a la nuestros antepasados indígenas son vitales para vivir, la verdad no  importa que ahora se diga que todo se debe a la tecnología, sé que todo apunta  al consumo,  al esnobismo a la necesidad de ser reconocidos, pero y que tal si empezamos por reconocernos a nosotros mismos, existe algo más que debemos llevar con orgullo y que sobretodo no nos hace menos, que no es motivo de vergüenza sino de orgullo, somos de campo, somos indígenas, somos más que filtros en una app, somos lo que somos, y tenemos una historia que sin importar si está llena de reconocimientos, premios, viajes, lujos o cosas que mostrar vale la pena ser contada, aceptada y llevaba con orgullo, algo nos conecta con el mundo, algo nos une los unos a los otros, algo no nos deja ir jamás, algo nos aterriza así a veces creamos volar, algo nos hace sumamente poderosos y eso se llama RAIZ.

Kalee Guauta

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